Un mago que conocía sobre el árbol, decidió salvar parte de su magia haciendo con su madera un arpa y regaló el mágico instrumento a un emperador de China.
Nunca supieron su nombre, llegó a las minas en Santa Elena de Uairén, Venezuela, desde Brasil y se dio a conocer como «El Alegre», haciendo honor a su apodo hasta el último día que lo vieron