Berta Cáceres una herida abierta en la selva hondureña

Berta Cáceres era una mujer hondureña, indígena Lenca, luchadora social, ambientalista y defensora de Derechos Humanos. Dedicó prácticamente toda su vida a la defensa del pueblo hondureño y más directamente, de los pueblos indígenas, luchando contra el desarrollo y construcción de proyectos que afectarían a miles de pueblos nativos hondureños, logrando detener muchos proyectos hasta el momento de su asesinato el 3 de marzo del 2016, mientras luchaba por detener un proyecto hidroeléctrico de la empresa Desarrollos Energéticos S.A (DESA) en el río Gualcarque, Honduras.

Berta Cáceres una herida abierta en la selva hondureña

En 1993, Berta Cáceres fundó el Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas Populares (COPINH), organización que llevó adelante docenas de campañas en contra de grandes proyectos que directamente afectaban a comunidades indígenas, en algunos casos planteando el robo de tierras y expulsión de pueblos indígenas completos. Estas actividades trajeron consecuencias graves para los activistas, ya que además de Berta Cáceres, han sido asesinados varios líderes sociales, además de amenazas e intimidación contra esta y otras organizaciones

Tomás García fue asesinado en la misma lucha que mantuvo Cáceres y que, eventualmente, también llevó a su asesinato. El 15 de julio del año 2013, mientras protestaban evitando la construcción de la represa, funcionarios del ejército hondureño abrieron fuego letal contra los manifestantes desarmados, asesinando a Tomás García e hiriendo gravemente a su hijo, Alan García, que afortunadamente sobrevivió al hecho.

Justo Sorto y Pedro Pérez, indígenas Lenca y líderes sociales, que también luchaban por proteger el medio ambiente, fueron asesinados por sicarios el 21 de enero y el 18 de febrero del año 2014, respectivamente. El mismo año fue asesinado Rigoberto López, defensor ambientalista hondureño que encontraron degollado el 3 de mayo.

Persecución y asesinato de líderes sociales en Honduras

Junto al asesinato constante de líderes, los luchadores enfrentaron el acoso de las estructuras de justicia en el país. El 24 de mayo del 2013, Berta Cáceres y Tomas Membreño fueron detenidos por miembros del ejército, quienes los sacaron del vehículo, revisaron el mismo durante varios minutos y luego pidieron la presencia policial, ya que habían «encontrado» un arma de fuego. Evidentemente, desde el primer momento Cáceres aclaró que el arma la sembraron para buscar amedrentarla.

La causa contra la luchadora hondureña fue sobreseída el 17 de enero del 2014, pero el 28 de enero fue nuevamente detenida, a pesar de no tener causa legal en su contra. Se trataba de hostigamiento, ya que la lucha contra la construcción de la represa se mantuvo con fuerza. El 11 de febrero del mismo año fue dictado sl sobreseimiento definitivo de la causa contra Cáceres.

Es importante comprender el contexto, el hostigamiento contra la ambientalista y contra muchos luchadores. Honduras, junto a Colombia, es el país donde más luchadores sociales han sido asesinados en las últimas décadas, en algunos años más de 40 luchadores sociales fueron asesinados en ambos países por sicarios, en acuerdo con grandes empresas para callar las criticas y detener las protestas contra sus proyectos, que por lo general afectan a pueblos indígenas y/o al medio ambiente.

El asesinato de Cáceres se da en el contexto de la lucha contra la construcción de la represa Agua Zarca, pero había muchas otras causas, con cientos de líderes luchando y en su homenaje, debemos recordar que Honduras es tierra de luchadores y cientos han sido sembrados por defender con valentía los derechos de todos.

Asesinato de Berta Cáceres

Este hostigamiento nunca se detuvo, un mecanismo común en países donde las grandes transnacionales cuentan con mucha fuerza e impunidad, es la persecución constante de funcionarios de seguridad, quienes «marcan» cada paso que dan los defensores de tierras, recursos y pueblos que serán afectados en determinados proyectos.

En esta línea de hechos, Honduras y el mundo reciben la triste noticia del asesinato de Berta Cáceres el 3 de marzo del 2016. Un grupo de sicarios entró a su casa en horas de la madrugada, el registro médico indica que le dispararon a la 1:00 AM, su hermano también fue herido en el ataque. Apenas una semana antes, denunciaba en rueda de prensa los asesinatos de 4 líderes de su comunidad en los últimos meses.

Berta se convirtió en una voz fuerte, en referente de lucha. Esa proyección internacional generaba problemas para las empresas que quieren siempre impunidad, no solo jurídica, sino también mediática. Por eso castigaron así la osadía de hacerles frente con la fuerza que lo hizo esta líder, que logró detener grandes proyectos de corporaciones multinacionales, tanto represas como madereras e incluso el robo de tierras a los pueblos indígenas, en general.

 

¿Qué problemas traería la construcción de la represa Agua Zarca?

Es importante entender el mecanismo de las grandes corporaciones, ya que al momento de presentar o ejecutar proyectos que afectan a cientos o miles, normalmente se disfraza y mucha gente no entiende cual es el problema. Esto no quiere decir que todo proyecto de grandes empresas sea automáticamente un problema, pero en Honduras, casi siempre lo era, quizás porque al tener impunidad siempre planificaban sobre cualquier territorio sin importar consecuencias.

En el caso de la represa hidroeléctrica Agua Zarca, su construcción implicaba inundar muchas hectáreas de tierra, afectando al medio ambiente, pero también afectaría el suministro de alimento, medicinas, agua, el contacto directo necesario con el pueblo Lenca de Honduras, quienes además consideran el río Gualcarque algo sagrado, siendo vital para su supervivencia.

El mecanismo es tan sencillo como macabro: Si logran ejecutar un proyecto así, los nativos, ante la falta de suministros, terminarían moviéndose a otro territorio para sobrevivir y entonces la compañía se lava las manos porque «se fueron solos». Estos mecanismos los entienden con claridad los luchadores sociales ambientalistas, tanto en Honduras como en Colombia o Brasil se han dado grandes luchas en esta línea.

Autores materiales del asesinato de Berta Cáceres detenidos

La fuerza de la imagen de esta luchadora, hizo que su asesinato despertara condena automática, incluso desde varios países contra el estado hondureño que no la protegió, pero también contra la empresa, inmediatamente sospechosa de planificar o participar (como luego se descubrió) en tan horrendo crimen. 50 organizaciones internacionales dirigieron una carta pública al presidente de Honduras para el momento, Orlando Hernández, exigiendo una investigación seria, justicia y protección para familiares y compañeros de Berta.

Esta presión condujo a una acción el 5 de mayo del 2016, con cuatro personas detenidas, incluido Douglas Geovanny Bustillo, jefe de seguridad de la compañía DESA y ex militar hondureño retirado. La familia de Berta Cáceres manifestó no estar informada ni al tanto de las investigaciones, por lo que no sabían si alguno de los detenidos era de los autores intelectuales. Desde el comienzo, su familia hizo énfasis en que querían justicia real y que los autores intelectuales pagaran ante la justicia.

El 8 de diciembre del 2018 fueron condenados siete hombres, involucrados en el asesinato de la activista Berta Cáceres. Douglas Geovanny Bustillo, Henry Hernández, Mariano Díaz Chávez, Óscar Torres,Sergio Ramón Rodríguez Orellana, Edwin Rapalo y Edilson Duarte Meza, todos involucrados como autores materiales del crimen.

 

Detenidos los sicarios contratados ¿Y el autor intelectual?

La lucha más fuerte en estos crímenes es lograr que los autores intelectuales paguen, en el caso del asesinato de Berta Cáceres ha ocurrido igual, ya que si bien se logró la detención posterior de Roberto David Castillo, presidente ejecutivo de DESA y ex oficial de inteligencia del ejército, con una condena a 22 años por comprobarse que usó sus contactos para coordinar y planear el asesinato de la líder indígena y activista, ni su condena ni la de los siete primeros implicados como autores intelectuales, ha sido ratificada con resolución de la Sala Penal de la Corte Suprema de Honduras.

La familia de Berta Cáceres sigue esperando que se ratifique en la Corte Suprema la condena de todos los implicados, ya que la defensa lo mantiene como recurso último, y temen que se esté moviendo dinero bajo cuerda para lograr la liberación, en particular de Roberto David Castillo. Caso aparte es la posible vinculación de los financistas (banqueros) con el crimen, pero más allá de Roberto David Castillo, la investigación no ha alcanzado a otras personas.

En cuanto a la construcción de la represa Agua Zarca, en este momento (2024), las obras siguen detenicas, pero la concesión otorgada por el gobierno de aquella época es para 50 años, por lo que sigue vigente. Algunos bancos se han retirado por lo ocurrido, pero en cualquier momento la empresa puede volver a abrirse a inversionistas y el proyecto de la represa, por la que murió Berta Cáceres, podría retomarse.

El tiempo, maestro inexorable de la verdad, siempre explica las cosas. El presidente de Honduras para aquel tiempo, Orlando Hernández, es hoy juzgado por narcotráfico. Era evidente que sus prioridades no eran precisamente cuidar a los pueblos nativos en Honduras, el medio ambiente o garantizar los derechos y la vida de los luchadores sociales.

Hija de Berta Cáceres denuncia plan para liberar a los asesinos de su madre

Esta acusación, que explicaría la falta del pronunciamiento definitivo de la Corte Suprema que cierre el camino a la libertad de los asesinos, la hizo ante medios internacionales la hija de la ambientalista asesinada.

 

 

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