Experimento de los perros de Pavlov: El condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico es una teoría de aprendizaje asociativo, se basa en el estudio de como los organismos aprenden a asociar estímulos y respuestas. El experimento de los perros de Pavlov es uno de los experimentos históricos más conocidos en la historia, ya que Pavlov logró determinar con claridad el vínculo entre una respuesta condicionada y un estímulo neutro, logrando desarrollar su teoría con este interesante experimento.

Experimento de los perros de Pavlov: El condicionamiento clásico

Ivan Pavlov fue un científico ruso nacido en 1849. Durante sus estudios de fisiología y medicina, mostró interés en la relación entre el proceso digestivo y el sistema nervioso. Pavlov notó que los perros salivaban antes de que se les diese comida, por lo que tomando la línea de investigación de procesos digestivos en perros, se dedicó desde 1981 a demostrar lo que hoy conocemos como la teoría del condicionamiento clásico.

El experimento

Pavlov colocó sus perros en un espacio fijo, donde comenzó a darles comida inmediatamente después de tocar una campana. Al repetir este patrón durante varias semanas, los perros aprendieron a asociar el sonido de la campana con la comida, incluso mostrando la respuesta condicionada solo con escuchar la campana.

Al final del experimento, Pavlov sonaba la campana y aunque no hubiese comida en la habitación, los perros empezaban a salivar. Aprendieron a relacionar un estímulo neutro (la campana), llamado así porque el sonido de una campana per se, no conlleva a ninguna relación con la comida, con la comida, de tal manera que su organismo presentaba la respuesta condicionada al momento.

Iván Pavlov desarrolló un experimento científico en toda regla, por lo que también desarrolló todas las posibilidades dentro del experimento, comprobando que la respuesta del organismo, el condicionamiento aprendido, podría ser revertido al interrumpir durante varios días la relación entre el estímulo neutro y la respuesta.

Igualmente, el experimento en toda su amplitud demuestra que la fuerza de la asociación entre el estímulo y la respuesta, puede verse afectado según sea la frecuencia o la intensidad de la prueba.

El experimento de Pavlov con sus perros ha dado lugar a muchos nuevos análisis a la luz de sus resultados, que han comprobado la presencia del condicionamiento clásico en el comportamiento humano y animal, así como su uso en algunas campañas de marketing o estrategias publicitarias en general.

Algunas variantes que se han comprobado a partir de este experimento incluyen estímulos varios, por ejemplo, utilizar una luz o aroma junto con el sonido, lo que luego desencadena la respuesta solo que con menos intensidad. El sonido, con la campana, resulta ser un estímulo más notable que la luz o los aromas.

Abordajes terapéuticos a partir del condicionamiento clásico

Varios métodos de abordajes terapéuticos que se utilizan en la actualidad, tienen su origen en el condicionamiento clásico, demostrando el gran valor de estos experimentos realizados por Pavlov y reforzando su utilidad para el mundo. Entre estos abordajes tenemos:

Desensibilización sistemática: Consiste en una exposición gradual al paciente ante alguna situación que le genera temor o algún tipo de trauma. El objetivo de esta terapia es ir reduciendo la reacción de ansiedad o angustia ante el objeto o situación que despierta fobia en el paciente.

 

Contracondicionamiento: Es la aplicación del experimento de Pavlov para corregir alguna respuesta condicionada que es nociva o afecta a la persona. En este caso, se estimula una nueva respuesta. Por ejemplo, si alguien sufre un trauma que ha hecho que su respuesta ante la lluvia sea llorar, se empieza a generar un estímulo positivo a través de alguna situación estimulante cada vez que llueva. Este tipo de abordajes terapéuticos se suelen utilizar en casos donde un shock grave crea traumas difíciles de tratar.

Inundación: Es una respuesta radical, considerada por algunos una terapia de shock, que consiste en una exposición directa y fuerte ante una situación o elemento que genera fobia en el paciente, la idea es que se vea obligado a confrontar tal elemento y por vía de la fuerza, deje de temerle.

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