Transnacionales en África: Los crímenes silenciados

Desde los tiempos de la esclavitud hasta la actualidad, África ha sido el continente con los pueblos más maltratados y no se trata de algún designio divino o destino, la cantidad de recursos y riquezas que han generado y siguen generando (algunos países) para potencias que les siguen dominando a través de sistemas neocoloniales, alcanzaría para un desarrollo y atención social de África.

Sabemos que, así como el mercado no es un ser viviente que piensa y se mueve por su cuenta (y con una mano invisible), las transnacionales tampoco lo son, detrás de cada una hay apellidos, intereses, países, algunas incluso tienen sus propios grupos armados (bajo cuerda) o han contratado mercenarios para hacer el trabajo sucio y continuar explotando los recursos de los países donde están asentadas. Veamos algunos de los crímenes más relevantes que se conocen de las transnacionales en África.

 

Transnacionales en África: El Congo

El Congo es tristemente célebre por el genocidio de cerca de 15 millones de congoleños a manos de Leopoldo II de Bélgica, en tiempos en que los belgas mantenían al país como su colonia. Evidentemente los intereses de grandes empresas apuntalaron toda esa matanza, que incluyó el derrocamiento y asesinato de Patrice Lumumba.

Pero más allá de aquellas muertes, existen matanzas por conflictos armados de facciones que responden a transnacionales, actuando de manera directa para asegurar el control de las mismas en territorios donde explotan minerales. El número de muertes por estos conflictos supera las cuatro millones de víctimas y aunque informes de la ONU denuncian que hay grandes empresas implicadas en este conflicto armado, los responsables no han sido castigados.

Para entender de manera gráfica los poderosos intereses detrás de la incesante guerra de facciones en El Congo, veamos el caso de El Cobalto, mineral que se utiliza para muchos artículos útiles en el mundo moderno, desde computadores hasta llegar a automoviles, pasando por cigarrillos electrónicos y teléfonos inteligentes. El Congo «produce» más del 60% del cobalto mundial y EEUU importa del país africano el 65% del cobalto que necesita para su industria.

Esto explica porque, cada vez que en un país africano ha surgido un líder con apoyo de su pueblo, con un programa que incluya disponer de sus recursos naturales de manera soberana, para el desarrollo de su país, este es derrocado y asesinado, como Lumumba en El Congo o Sankara en Burkina Faso, colocando de inmediato dictadores que pasan décadas en el poder, sin elecciones, pero con el apoyo de las potencias neocolonialistas que siguen dependiende de explotar las riquezas de estos pueblos africanos.

Pfizer en Nigeria y las pruebas de medicamentos en niños africanos

Usaremos como referencia siempre los casos más conocidos, emblemáticos pero sobre todo, que ninguna empresa puede negar porque trascendieron a la opinión pública. Es el caso de la denuncia contra la transnacional Pfizer en Nigeria, por la muerte de 11 niños y dejar en delicado estado de salud a más de 200, todo ello probando un medicamento, Trovan.

Este es uno de los pocos casos donde lograron hacer la acusación formal contra la trasnacional. Desde Pfizer al comienzo negaron toda su responsabilidad, argumentando que las muertes fueron por una epidemia de meningitis, pero ante la proximidad de un juicio formal en el año 2007, la empresa decidió pagar una indemnización de 55 millones de euros, con tal de evitar el juicio. Una actitud normal de parte de una empresa inocente, seguramente.

Shell y los nueve activistas muertos en el Delta del Níger

Seguimos en Nigeria, en este caso en el Delta del Niger, donde la gigantesca transnacional petrolera Shell fue acusada de armar y concertar con guardias, la represión de protestas y el asesinato de activistas, que se manifestaban contra la contaminación de la compañía en su región. Cualquier parecido con el comportamiento de grandes compañías en Colombia… no es una coincidencia.

 

Ken Saro Wiwa era el más conocido de estos activistas, reconocido poeta, era una piedra en el zapato para las transnacionales en Nigeria y en particular para Shell, como consencuencia de ello y por los acuerdos entre estas transnacionales y los gobiernos que apoyaban, era una piedra en el zapato para el régimen del dictador Sani Abacha en Nigeria.

Ken Saro Wiwa, junto a otros 8 activistas, fueron ejecutados por la dictadura de Sani Abacha el 10 de noviembre de 1995. Shell aceptó pagar nueve millones de euros como indemnización a los familiares de estos nueve inocentes, asesinados por defender su país de las acciones destructivas de una transnacional.

Sierra Leona y los diamantes de sangre

Existen muchas películas y documentales donde podemos encontrar la frase «Diamantes de sangre». Esto tiene una explicación. A nivel comunicacional la estrategia es clara, se trata de evitar que la gente piense en una compañía, con un nombre específico, detrás de las guerras y crímenes que nacen de la ambición por la explotación del diamante, en particular en Sierra Leona, donde por ejemplo, la transnacional diamantífera Beers, con oficinas en Luxemburgo, ha estado íntimamente vinculada a estos conflictos.

Resulta mucho mejor llamarlos «diamantes de sangre» y que se entienda que están manchados por conflictos ajenos a Europa u occidente, problemas entre guerrillas africanas o algo así. La verdad es que, al igual que con los minerales del congo, el financiamiento de las guerrillas, en este caso no solo con compra de diamantes, sino surtiéndolos de armas, les permite a las compañías disponer de recursos dentro de un caos, sin ningún gobierno que les regule o impida aprovechar la situación.

Nestlé y los esclavos del cacao en Costa de Marfil

Es otro de los casos más conocidos, las denuncias fueron tan fuertes, que la compañía Nestle ha enfrentado demandas en EEUU (por tener oficinas principales en ese país), por la esclavitud a la que son sometidos más de un millón de niños recolectores de Cacao en Costa de Marfil, donde la compañía tiene presencia y compra la materia prima para sus productos.

Es importante entender la estrategia de defensa de estas transnacionales, no veremos a un gerente de Nestlé, con uniforme de la compañía, dando latigazos o explotando de manera directa a un niño africano. No son tontos, eso no lo veremos. Lo que sí hacen es financiar a los granjeros (muchos aliados o trabajando con guerrillas) que esclavizan a estos niños y luego comprar el producto, incluso le brindan asistencia técnica.

Otro truco comunicacional, es entrevistar a dueños de algunas hectáreas de tierra, que siempre responderán que no sufren esclavitud, que trabajan junto a sus hijos que sí son pequeños pero apenas pierden días en la escuela cuando corresponde. Omiten, al usar ese truco, que esas siembras familiares, son un mínimo porcentaje del total que se siembra y cosecha, en condiciones reales de esclavitud.

El resultado al final es el mismo: Una gigantesca empresa impulsando, fomentando, la esclavitud infantil para hacer crecer sus ganancias.

Esta lista sería gigantesca si tocamos todos los casos y en cuanto a diversidad de recursos es también muy grande. África, al igual que Rusia, tiene muchos, muchos recursos propios, solo que siguen sufriendo la necolonización. Las grandes empresas que están instaladas en el continente son intocables, porque vinieron durante la colonización o después (pero con apoyo e imposición), de los colonizadores.

La explotación de la madera en Liberia, por ejemplo, es otro caso relevante, pero Europa ha comprado esa madera y poco les importa saber el impacto que esto tiene en ese país, del mismo modo que a Nestlé no le importa la condición en que trabajan más de un millón de niños para ellos obtener su cacao, ni a las empresas europeas o estadounidenses les conmueve que niños mueran enterrados bajo minas de cobalto en El Congo.

Es el sistema que se vende como el gran garante de las libertades individuales, a ver quien le explica eso a los niños africanos, que quizás no se sienten tan libres.

 

 

 

 

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